Parece una idea con poco sentido pero es lo que se le ha ocurrido a Bob Crow, un controvertido político británico quien considera que un medio bastante efectivo para superar la actual crisis económica del Reino Unido sería imponer un nuevo impuesto en los servicios de correo electrónico de sus ciudadanos y empresas.
Su genial idea consiste en aplicar un canon de 1 centavo por cada correo electrónico enviado desde el Reino Unido, con lo que conseguiría un doble propósito: acabar con el spam y reducir considerablemente la deuda nacional.