Al menos 60 personas han muerto como consecuencia de un seísmo de magnitud 6,8 que ha afectado a toda la península de Indochina. La mayoría de las víctimas mortales, se han producido en Birmania.
Uno de los municipios más afectados del país ha sido el de Tarlay, cuyos habitantes ya habían sufrido en la tarde del jueves varias sacudidas.
También en Birmania, más de una veintena de personas ha resultado herida, según ha explicado un responsable del país que prefiere mantener el anonimato. "Cinco monasterios y 35 edificios han quedado destruidos", ha explicado la misma fuente.